La gordura que se le perdona al rico se rechaza en el pobre, pues es síntoma de opulencia. Y no miramos si procede de comer caviar o comer algarrobas. (G. Walter Laplace)
Los gordos no existen. Es decir, existen, pero como si no existieran. Cuando en la televisión o en un anuncio publicitario aparece un gordo, lo hace como un elemento exótico o jocoso. El gordo asoma al mundo de la imagen con rasgos humorísticos, vestido de torero o de Nerón tocando la lira mientras arde Roma al fondo de la imagen. Pero los gordos no presentan programas de televisión o salen en revistas.
Los gordos están mal vistos por la medicina. Ser gordo lleva indefectiblemente a la muerte o a ser una carga para la seguridad social. Son enfermos grasientos y apabullados, individuos a los que hay que poner a dieta si quieren ser integrados en la sociedad. Los gordos no hacen desfiles de modelos, y si lo hacen aparecen en el capítulo de "curiosidades" de las revistas del corazón y siempre como tema inusual e irónico.
Las tiendas y almacenes hacen su publicidad de "tallas grandes", porque los gordos deben saber que ahí pueden encontrar ropa acorde a su talle. Son anuncios parecidos a "Tenemos comida para su cocodrilo" o "Se venden trozos de la Sabana Santa". Igualito que decir: "! Eh, usted, gordo, bicho raro, que aquí puede usted comprar lo que no encuentra normalmente!". Y lo más habitual es que un gordo no pueda ir a la moda, porque la moda es para los flacos y anoréxicos.
Los gordos son gordos, y por tanto sexualmente poco apetecibles. Son sudorosos y torpes en movimientos y no venden. Pero los gordos compran. Compran pastillas para adelgazar, compran maquinaria deportiva, compran pañuelos de papel y robustos colchones. Compran grandes vehículos capaces de acomodarlos y ropa hecha a medida. Ser gordo vale mucho dinero. Y eso cuesta, además, muchas depresiones.
Cuando un gordo ve los cuerpos lozanos, esos que beben agua de tal marca y tienen menos grasa que un candado del Titanic, o comen yogures desnatados que mantienen la esbeltez suprema del culito respingón, debería pensar que es lo mismo que el anuncio ese de cremas para las arrugas: Las que anuncian dichas cremitas tienen 17 años y están todavía cursando E.S.O. Pocas arrugas y poco bagaje cultural.
Mirando el porcentaje, el 48% de la población está gordito, y el otro 48% rayando lo anoréxico. El 4% restante se dedica a hacer pases de modelos y a salir en los medios de comunicación mostrando su cuerpo serrano, Pero eso no es lo habitual. Es, simplemente, otra mentira.
GAMBOA HELVANT
ValentinUtrera
Pro
Después de la Navidad horrible Navidad, los gordos existen
Un abrazo