Pues que quieren que les diga. A mi me llama la atención. Por lo menos en España ocurre que cada vez que se produce un desastre, un accidente o cualquier acontecimiento en que se cuenten las víctimas mortales en un número considerable, aparecen los psicólogos. Los psicólogos, en un número tan considerable como las víctimas.
Antes aparecían los curas. Eran los sacerdotes los que tenían el encargo de reconfortar a los familiares y deudos de las víctimas en los accidentes e infortunios similares. Los sacerdotes que apelaban a lo divino y lo trascendental para que la transición entre la vida y la muerte de un ser querido fuera más llevadera. Pero un estado laico no puede ni debe permitir tener en las filas funcionariales ningún sacerdote, derviche, rabino o similar para tal fin. Así que se ha buscado su propio cuerpo de “sacerdotes” sin necesidad de credo alguno: Los psicólogos.
Revestido de cierta apariencia científica, los psicólogos asoman en esos casos como prestigitadores que puede hacer desaparecer en algún grado el dolor y la impotencia humana contra la muerte. Conocedores de los mecanismos extremos de la mente humana, son capaces de reordenar el pensamiento y voluntad de un individuo haciendo ver el carácter positivo de la situación. Es decir, de manipular la situación, no de cambiarla…
No. La situación no cambia. En cambio el sacerdote estaba persuadido (o debería estarlo) de que la situación cambiaba. Aportaba una esperanza en su convicción. A mi me parece que el cambio resulta pueril. Casi de risa. Incluso me resultaría tierno por lo cándido de la solución si no fuera por lo terrible de las situaciones que se presentan.
Los psicólogos tiene trabajos importantes. Apasionantes. Amplios. Son necesarios, pero no pueden pretender suplantar a los clérigos. Quizás no se den cuenta, pero están propiciando ser los sacerdotes del positivimo filosófico. La mayoría de la gente que pierden familiares creo que buscan esperanza, y no anular frustraciones. Porque, si es así, si logran por sus métodos estadísticos cumplir dichos objetivos, los psicólogos deberían visitarnos prácticamente todos los días. Y nuestro mundo debería ser mucho mejor. Serían la panacea universal. La repanocha...No sé que estamos esperando….